La historia de los países suele tejerse en torno de los eventos que cambiaron el curso de sus pueblos. Una invasión, un líder determinante, una revolución. En Colombia, durante el siglo XX, tal vez ningún suceso se recuerde con más interés, pero a la vez con menor eficiencia, que lo que representó la muerte de Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 1948.
Muchos historiadores optan por decir que la incapacidad de dicho suceso para generar un cambio radical en las prácticas políticas y sociales del país bien puede deberse a la combinación entre un “olvido evasivo” y un “olvido voluntario”, como si acaso tuviéramos algo doloroso en la historia de Gaitán que quisiéramos olvidar. Como se hace patente en el texto citado, el magnicidio sirvió y sirve Leer el resto de esta entrada »


tantos dias la verdad. Lo han mantenido limpio, como corresponde a una institución seria. Está la misma mesita, y un sofá de más. La misma tarde, de 





















